Con Jan De Nul como “testaferro”, una cuestionada empresa china dragará en el puerto de Montevideo
A pesar de tener directivos sancionados por probados casos de soborno, CHEC Dredging Company Limited es la firma llamada a profundizar a 14 metros la zona del antepuerto. El rol de la dragadora belga.
La Administración Nacional de Puertos (ANP) de Uruguay hizo oficial la modificación de contrato con las empresas dragadoras SDC de Brasil Ss Marítimos y CHEC Dredging, y en pocos días comenzará el dragado de la zona de antepuerto del puerto de Montevideo.
Para tal fin, las autoridades de la ANP desempolvaron una licitación adjudicada a la firma china en 2018, o sea por el anterior gobierno, que culminó en un contrato rubricado el 20 de diciembre de 2019.
Lo notable del caso, y que además prueba el peso que tiene la billetera china en Uruguay, es que este contrato de 2019 no tenía por finalidad profundizar sino mantener el calado. Por lo visto, el puerto de Montevideo, además de darle soporte a la flota china que pesca ilegalmente en aguas argentinas, también interpreta los acuerdos de la forma más favorable para Pekín.
Pero sorprende más aún que la compañía belga Jan De Nul haya aceptado ser subcontratada por la empresa china para llevar a cabo este trabajo.
En primer lugar, porque de haberse negado a hacerlo a CHEC le hubiese resultado casi imposible realizar las obras por no tener dragas posicionadas en la zona.
En segundo lugar, y fundamentalmente, porque esta actitud convertiría a Jan De Nul en una suerte de “testaferro” de la dragadora china que está cuestionada en todo el mundo.
China Harbour Engineering Company (CHEC), de quien depende CHEC Dredging Company Limited, registra varios casos de corrupción en distintos países.
En Bolivia, por ejemplo, fue favorecida en la licitación de la ruta Sucre-Yamparáez, donde funcionarios confesaron haber manipulado los documentos de la licitación y cambiar papeles de la oferta “por presión” para que la empresa china se quedara con la obra.
Según la investigación llevada a cabo por las autoridades policiales, CHEC habría pagado un soborno de u$s 2.700.000 que involucra al presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Henry Nina.
Al menos cuatro de los siete contratos de la empresa CHEC en Bolivia se firmaron bajo la modalidad “llave en mano”, lo que implicó que la empresa asiática contratara a los supervisores de las obras que ella misma hacía.
La relación entre los grupos empresarios estatales chinos no termina aquí, porque CHEC depende de la también estatal Communications Construction Company, Ltd. (CCCC).

Este conglomerado, que reporta directamente a la cúpula del Partido Comunista chino, tiene más de 60 subsidiarias de propiedad total o parcial, y sus productos y servicios circulan en más de 150 países. Junto con otras cuatro compañías estatales chinas, representaron el 68% del monto total de proyectos de infraestructura en América Latina para el periodo 2005-2020.
Conflicto en puerta
En un programa de dragado que está poniendo en riesgo el equilibrio geopolítico de una delicada región del mundo, Pekín a través de las empresas dragadoras de CCCC, está recuperando terreno en el Mar de China Meridional.
Ya se crearon media docena de nuevas islas y por ende hoy China posee en esas aguas puertos de aguas profundas, playas de arena y al menos una pista de aterrizaje desde donde pueden operar aviones de combate.

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Con 12.000 metros cuadrados recuperados, China hizo más de lo que lograron en 60 años otros países que reclaman territorios en la zona, como Vietnam, Malasia y Filipinas.
En la mira de Estados Unidos
Con estos antecedentes, queda claro que la actitud de Jan De Nul de facilitarles las cosas a la dragadora china, la coloca en la mira de los Estados Unidos.
No sería de extrañar que los directivos de la empresa belga reciban algún tipo de sanción desde el gobierno norteamericano como restricciones de visado.
De hecho, el Departamento de Estado de Estados Unidos ya impuso esta restricción a la cúpula directiva de CCCC por considerarlos “responsables o cómplices de la reclamación, construcción o militarización a gran escala de puestos de avanzada en disputa en el Mar de China Meridional”.
